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Lunes, 16 de julio 2007
A quien corresponda:
Con el afán de controlar el problema de los desórdenes alimenticios de y ofrecer “soluciones” a aquellos pacientes que no responden a los psicofármacos, existen métodos como la leucotomía límbica o psicocirugía, practicada actualmente en el Hospital 20 de Noviembre. En las palabras del doctor Manuel Hernández Salazar, jefe de Enseñanza del Centro Médico Nacional, el procedimiento quirúrgico consiste en “anestesiar al paciente de forma general para luego, con el apoyo de trépanos (instrumento para perforar el hueso), introducir un par de electrodos profundos al cerebro, los cuales aplican una serie de impulsos caloríficos (radio frecuencias) a los puntos encefálicos seleccionados, y así provocar lesiones (quemaduras) con las que es posible eliminar el origen de los trastornos psiquiátricos” Fuente: periódico Ciensalud, Julio 2006, art. Héctor de la Peña
El procedimiento descrito es un electroshock aplicado directamente, pues ocurre a “cabeza abierta”. Es vital recordar también que no se usa sólo como método para el tratamiento de la bulimia, sino como “solución” general a males psiquiátricos el cual carece de la evidencia para comprobar que lacerar los puntos encefálicos seleccionados no daña ningún otro aspecto de la inteligencia o personalidad.
Esto en una violación a los derechos humanos. No tengo el nombre de ningún paciente específico, pero soy autora de cuatro libros en el tema “desórdenes alimenticios”, lo suficientemente preparada para asegurar que este no es el camino a la solución; habiéndome recuperado hace ya varios años de una bulimia intensa, afirmo que en ese estado mental ni se miden riesgos ni consecuencias. La ciencia mecanicista hace de la psiquiatría un gigante laboratorio vivo. Como suele suceder en la historia, las clases afectadas suelen ser aquellas desprotegidas de recursos. Los seres que terminan siendo “conejillos de india” de la ciencia no son tu niña Polanco o la chava Lomas, ellas están en la Eating Disorders Clinic México. Son las hijas de madres solteras con la niña bulímica cuya adicción llega hasta a dos mil pesos diarios y a las cuales el Centro Nacional de Nutrición ya no sabe cómo atender. Es a la misma a la que ya le dieron todo tipo de psicofármaco a probar, y como no responde, una leucotomía es lo que el sistema impone como el siguiente paso a dar.
¿Quién hará algo al respecto? Y aquí no hay “una” persona responsable. Es todo un sistema. Porque esto no es acerca del Dr. Hernández Salazar, es de la ciencia psiquiátrica actual que impone el uso de dichos métodos, pese a la violación a la dignidad. Un electroshock son 460 volteos de electricidad al cerebro de un ser vivo. Anualmente mueren miles de personas por el abuso de éstos y de psicocirugías mal efectuadas. Saber de dicha atrocidad y aún así optar por la “cómoda neutralidad” nos convierte en cómplices de los crímenes contra la humanidad.
Mi pregunta es, ¿quién tiene la autoridad para cuestionar y sancionar? Algún día la psiquiatría mecanicista tendrá que responder por la cantidad de muertes que ocurren detrás de las puertas de sus “laboratorios vivos”.
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